Tipos de soldadura más frecuentes

LOS TIPOS DE SOLDADURA MÁS USADO

Un proceso que semeja tan sencillo como unir dos partes de un mismo material con un tercero que se aporta mediante un proceso de calor o electricidad al final es todo un mundo. En serio. Aunque en películas o en alguna “chapuza” que hayamos visto nos parece siempre lo mismo, la verdad es que no. No cambia solo el tamaño sino la técnica y los mismos modos de soldar. Piensa que, por ejemplo, puedes soldar en caliente o en frío, con distintas temperaturas, con fuego o electricidad. Aún más, puede soldarse en aire, bajo el agua y, apurando, hasta en el espacio. Lo dicho, todo un mundo.

Para no perdernos y ofrecer un esquema sencillo, junto a una breve explicación, quedémonos con los tipos más frecuentes de soldadura, sabiendo que hay más y que a veces surgen mejoras técnicas que obligan a aumentar las posibilidades. De momento, nos quedamos con que soldar es unir dos partes de un mismo material, a veces con ayuda de un tercero, otras veces con el mismo material, puede que sin más material que las mismas piezas. Centrémonos en metales, que no son los únicos pero sí los más comunes.

Soldadura heterogénea.

Se realiza en metales que son distintos, usando o no metal. También se denomina así a la realizada entre metales iguales con una aportación de distinto origen.

Soldadura blanda

A unos 400º, con aporte de estaño y plomo. El soldador es eléctrico.

Soldadura fuerte

A unos 800º, con aporte de cobre o latón. Soldador de gas.

Soldadura homogénea.

Básicamente, cuando se usa el mismo material para unir dos partes o no se usa o son las dos partes las que se funden por los extremos.

Soldadura por presión.

Ya por frío ya por calor, ambas piezas se unen y se presiona hasta la unión o una se retuerce en un extremo y se une a la otra por el calor de la fricción, respectivamente.

Soldadura por fusión.

Donde se usan temperaturas altas, del orden de los 3000º, utilizando soldador de gas, arco eléctrico o un molde que se rellena con hierro fundido.

Soldadura por presión y fusión.

Ciertas técnicas combinan ambos puntos anteriores y otras son propias como la soldadura por resistencia, que consigue calor por una corriente eléctrica que pasa por la unión de las piezas.

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